LOS COMIENZOS.................................Campeonato de 1963 (Por Felipe Fernández)

El ANTIGUO periodista, corresponsal de El Mercurio y presidente del Club "Nacional" N° 28 de tiro al blanco, don Pedro Pávez Rojas, fallecido hace más de cuatro décadas, era, por así decirlo, un caso patológico de fanatismo deportivo. Aparte de no perderse partido de fútbol donde interviniese la oncena aurinegra; al ofrecer un brindis; en medio de una cena, banquete, festín o comilona; al finalizar un discurso; en una manifestación de despedida; a la hora de almuerzo o antes de acostarse; aun en los anos más achacosos de su edad provecta, se incorporaba bruscamente de su asiento y agitando el puno derecho, exclamaba con voz llena de euforia: Shoot goal, come on Flora!

Huelga decir que los circunstantes, y hasta sus familiares, se deleitaban con las humoradas de don Pedro. Pero en cierta ocasión, y ya en su vejez, un curioso preguntole:

¿A qué viene esa frase en inglés que usted repite como majadero, señor Pávez?

!Ah! Es un recuerdo inolvidable que conservo en el corazón de coquimbano. Es parte de la historia deportiva de nuestro querido puerto, que siempre está presente en mi mente- respondió, sin inmutarse, el interpelado.

¿Sí? ...¿Y qué es ello?

Bueno... Fue más o menos entre fines de enero y comienzos de abril de 1903. Durante ese tiempo un número cercano a mil almas concurrimos a la cancha del lado del Estanque (actual Estadio Municipal), la cual estaba tan rústica y desprovista, que no disponía de cierro ni de una mísera gradería. Tuvimos, pues, que allanarnos a presenciar desde la orilla del rectángulo las grandes partidas de fútbol que Coquimbo disputó con los elevens de los cruceros ingleses Flora y Grafton. Este último, nave almiranta de la escuadrilla del Pacífico de su majestad Británica.

Prosiga, por favor.

!No sabían los gringuitos con la chicha que se iban a curar! Nuestro cuadro royal contaba en sus filas con los "Tres Alfredos"; algo así como los tres mosqueteros del fútbol: Alfredo Steel Crawford, Alfredo Chirgwin Barrios y Alfredo Bahamondes Vega.

Jugáronse siete partidos de "ida y revancha" en serie de honor. En cinco oportunidades se jugó con el Flora y en dos con el Grafton, crucero éste al que Coquimbo derrotó en forma contundente e inapelable, lo que muy bien hablaba de la habilidad de nuestros footballers. En los dos primeros encuentros con el Flora se empató a dos y a tres tantos, respectivamente; en el tercer match ganó Coquimbo; en el cuarto, el Flora. Había que dirimir cuál era el mejor cuadro. ?Y bien? A bordo del Flora, un buque de guerra de 4.360 toneladas que arribó el 20 de enero, venían jugadores de muchos pergaminos, cuyo team no pudo ser vencido en centros tan importantes como Buenos Aires, Montevideo y otros de América del Sur, en una racha de varios meses. Empero, Coquimbo, en marzo de 1897, ya había derrotado al equipo del barco inglés Amphion por dos a cero, con goles de Alfredo Steel y Alfredo Chirgwin.

Y llegó el esperado cotejo definitorio. Era el sábado 4 de abril. El caso es que aquél día se desbandó el pueblo. Un copioso gentío partió a pie, a caballo y en coches Victoria, acompanando al elenco de sus amores con la banda de músicos a la cabeza. En un costado de la cancha tomaron ubicación los marinos británicos; tal vez unos trescientos, poco más o menos, pues a más de los buques nombrados se encontraba de estación en la bahía, desde hacía un chorro de anos, el pontón Liffey; antigua fragata de 3.915 toneladas, destinada al abastecimiento de carbón, víveres y municiones. Por detrás de uno de los arcos se instaló nuestra banda municipal; por el otro, a su vez, la banda de los marinos de la Royal Navy; y, al otro costado, la afición de Coquimbo, formando bulliciosa barra.

Concurrieron a esa memorable jornada, además de algunas autoridades edilicias cuyos nombres he olvidado, el gobernados don Ramón Domingo Espinoza y miembros del Cuerpo Consular. Asimismo, numerosas y distinguidas señoritas se hallaban igualmente presentes.

¿Recuerda usted a los jugadores que participaron en ese evento?

Como si fuera hoy. Coquimbo alineó de la siguiente manera: Goalkeeper: Narciso Herrera B.;backs: Gordon C. Steel y Abraham Rojo; halfbacks: Pedro N. Araya, Alfredo C. Steel y Walterio Gore; forwards. Alfredo Bahamondes, José "Matite" Morales, Ricardo Bahamondes, Diego Pérez y Eleodoro Campusano. Por el conjunto inglés jugaron los senores: davies, Smith, weale, Griffin, Mr. Eddie, Taylor, Trewithicks, Hanson, Bingham, Reeves y el teniente Lewis.

!Que interesante! ¿Y qué le pareció a usted?

!Caramba! Desde el kick-off fue una partida de meta y ponga; una lucha renidísima en la cual descollaron los hermanos Bahamondes y los Steel. Sin embargo, a los pocos minutos de que el juez don Guillermo Cargill diera el pitazo inicial, Coquimbo cargó y sin gran esfuerzo marcó un gol. Es que los nuestros no se pararon en pelillos y dieron dura brega. Finalmente el score se mantuvo y las bandas saludaron ruidosamente a sus elevens.

***

Y ese gritito de entusiasmo suyo, ¿A qué obedece?

El comandante del crucero inglés, Mr. Casper J. Baker, no podía creer lo que estaba viendo: las atajadas brillantes de Narciso Herrera, la labor impecable del back Gordon Steel, las corridas imparables y centros del half Alfredo Steel, los esquives y regates de "Matite" Morales, y los certeros cabezazos, plenos de luces ofensivas, de Ricardo Bahamondes. Como estaba tan nervioso por el marcador adverso el caballeroso capitán, para alentar a sus players gritaba a desganitarse: -Shoot, shoot goal, come on Flora! (!Vamos los del Flora, disparen, disparen al arco!).

Era de ver y no creer la desesperación del capitán Baker. Nosotros casi nos desternillábamos de risa ante su impotencia, y no vacilamos en remedar la frasecita. De modo que al terminar el encuentro todos gritábamos de alegría:- Shoot, shoot goal, come on Flora! Yo me contagié de por vida, pues la hallé simpática.

Ahora, cuente, ?Qué hay de cierto sobre las camisetas?

Los británicos salieron orgullosos al field aquellos días trajeados de amarillos y negros por mitades. Aconteció por entonces que les hicimos objeto de grandes agasajos, incluyendo paseos por las ciudades de La Serena y Vicuna a cargo del finado don Jorge Hoppe. Por esta razón, el comandante de la nave, reconocido del aprecio de los portenos que vencieron en buena lid a su invicto team, hizo entrega en el mismo terreno de juego al cónsul inglés, Mr. Jorge Lindsay Ansted, de las once chaquetillas, quien a su vez las puso en manos del capitán del Coquimbo Foot-ball Club, don Alfredo 2° Steel.

Estas camisetas fueron llevadas, cual valioso trofeo, a Santiago en agosto de ese ano, y con ellas debutó exitosamente Coquimbo, derrotando a dos seleccionados capitalinos en la elipse del Parque Cousino y en la Quinta Normal de Agricultura, consagrándose el Coquimbo Foot-ball Club como el mejor elenco de Chile. Entusiasmados con sus camisas Made in England, nuestros jugadores habían fundado en mayo el Alianza F.B.C., conjunto poderoso e imbatible, y allí comenzaron a vestirlas.

Don Narciso Herrera conservó como un testimonio de ese histórico partido la tricota blanca del guardavallas, de lanilla tejida a palillo y alto cuello, y la ensenaba orgulloso a sus relaciones y amistades.

Entonces... ¿Desde cuándo las adoptó Coquimbo Unido?

Por tradición y sentimientos, la Coquimbo Foot-ball Association, en vísperas de un partido con Antofagasta, celebró reunión el lunes 23 de septiembre de 1912 en el Centro Social. El presidente de la entidad don Alfredo 2° Steel Crawford y los dirigentes Juan de Dios Richards, Osvaldo Palominos Contador, Narciso Herrea Brizuela, Ernesto Alvarez Cunoz, Julio Virgilio Martínez y Aurelio Hadida Chellew, y un grupo numeroso de jóvenes sportmen asistentes, acordaron por unanimidad elegir como traje definitivo para el Coquimbo Unido F.B.C., chaquetas de color amarillo y negro igual a las que usaba el Alianza; es decir, las propias del Flora. De ahí la confusión respecto de su origen.

Don Pedro Pavez llevó un vaso de agua a sus labios y apuro un sorbo; luego, enjuagándose una lágrima, añadió con emocionada voz: -¡Yo estuve ahí!

***

La entrevista continuó. Haciendo un esfuerzo, el viejo periodista trataba de recordar lo que había visto, leído y oído.

Siguiendo con el tema... ¿Por qué a nuestro representativo diósele el nombre de Coquimbo Unido Foot-ball Club y no matuvo el de Coquimbo Foot-fall Club?

Muy simple pues. El primer equipo que se formó con carácter de club de fútbol en nuestra ciudad, llevó, como era lógico, el nombre de Coquimbo Foot-ball Club, cuyo presidente fue el escocés Alejandro Baird Kerr; en seguida, poco antes de que expirase el siglo XIX, aparecieron otros cuadros: el Unión, el Obrero, y el Nacional. La primera selección de Coquimbo se hizo a base de jugadores del Coquimbo Foot-ball Club y del Unión F.C.; por ende, al conjunto llamósele efímeramente Coquimbo-Unión F.B.C. Algo más tarde, al incorporarse elementos de otros clubes, y puesto que ya no eran jugadores exclusivos del Coquimbo Foot-ball Club, para diferenciarlo, la dirigencia optó por denominarlo Coquimbo Unido F.B.C.

De modo que esa es la madre del cordero...

Así es. Y el 3 de enero de 1958, en sesión pública convocada para postular al equipo representativo de Coquimbo a la División de Ascenso del fútbol profesional, nuestro cuadro de honor recibió oficialmente el nombre de "Club de Deportes Coquimbo Unido".

Y...a su juicio ¿Cómo y cuándo empezó el fútbol en Coquimbo?

Para dar con sus orígenes hemos de remontarnos al ano de 1890. Por el med de mayo encontróse surta en la bahía la escuedrilla inglesa que patrullaba la costa occidental del Pacífico, al mado del vicealmirante Sir Algernon Heneage, compuesta del blindado Swiftsuree y de las corbetas Spiegle, Daphne y Ninphe.

Cerca de setecientos hombres sin contar la dotación del pontón Liffey, de estación en nuestro puerto, bajaron a tierra y marcharon a la Pampilla a realizar ejercicios de fogueo y evoluciones y a practicar deportes. Hay que subrayar que a mediados de ese ano vino a relevar al Swiftsuree como buque insignia, el poderoso Warspite, con quinietos individuos de tripulación; y en octubre arrivó, permaneciando dos meses al ancla, el crucero ligero Melpómene con 216 tripulantes. Tenía por misión el Melpómene, entre otras cosas, impedir la captura de focas en el mar de Bering.

Calcule usted, entonces, si la marinería, al cabo de ardorosas travesías, se hiba a estar quieta, cuando a los gringos les encantaba quebrar la monotonía de la existencia com pasatiempos como el foot-ball o el rugby, sports de moda en Gran Bretana. Aquella vez la presencia de tantos marinos, cuyas bandas de clarines y tambores rompían con alegres marchas en nuestras calles, atrajo la atención de la gente.

Y un grueso público, entre éste los ingleses resientes, iban a mirar el desarrollo de los ejercicios y del juego favorito de los "rubios". Era costumbre en esa época que los círculos dramáticos y las bandas de los buques de guerra de Su Majestad Británica, dieran funciones de beneficio a favor del hospital y de los cementerios. En retribución, familias linajudas de la localidad como los Jenkins, los Still, los Kerr, los Keil, los john, los Parker, los Grierson, los McAuliffe y otras, invitaban a los oficiales a cenar y a bailar. En esas amenas tertulias se concertaron los friendly matches y..., hasta matrimonios.

Al parecer, fue en 1891 cuando los portenos, hijos de los británicos residentes, incursionarion por vez primera en el más popular de los deportes. En efecto, el ano de la revolución, debido a que las fuerzas de la 8a División del ejército se hallaban acantonadas aquí y en La Serena, buques como los ya mencionados estuvieron largos períodos fondeados en Coquimbo.

En sus ratos de ocio, que no eran pocos, los equipos de las naves inglesas se enfrentaban entre ellas o al combinado de los amrinos del Liffey y de los coquimbanos "anglo-chilenos". Pronto el entusiasta grupo de futbolistas, desprendido de sus vínculos con la fragata Liffey, eligió para sus pichangas y entrenamientos la húmeda explanada de avenida Baquedano, frente al antiguo matadero municipal. Y liderados por el intérprete y proveedor naval don Alejandro B. Kerr, reuníanse en la casona del almacén "inglés" de calle de Benavente con Aldunate y desafiaban a un match a cuanto buque de guerra de bandera británica asomara por estos lados.

Aunque en sus inicios los resultados no fueron muy auspiciosos, decidieron formar un comité. Y el 24 de junio de 1894 fundaron la institución que, a la postre, daría origen a la asociación de Fútbol de Coquimbo, con miras a confrontarse con su homóloga de Valparaíso y disputarle la supremacía del fútbol en Chile.

La directiva quedó constituída de la siguiente manera: Presidente honorario, el doctor dos Guillermo H. Francis Jones. Presidente activo, el escocés de Kelso, don Alejandro B. Kerr Patton. Secretarios, don Juan de Dios Richards Zamorano y don Alberto W. Gass Romero. Tesorero, don Geo Mac Donald. Directores, los senores Alfredo Steel Crawford, Juan José Mac Auliffe y Alfredo Chirgwin Barrios. Capitanes, los enores Mateo G. Pollock y Richard W. James. Esta fue la partida de nacimiento del organismo que vino al mundo con marca inglesa: el Coquimbo Foot-ball Comittee.

***

¿Y cuándo nace el Coquimbo Foot-ball Club?

Como a los partidos que se disputaban en la Pampilla iban incorporándose, poco a poco, los aprendices criollos del balompié, la tarde del sábado 16 de marzo de 1896, veintiséis aficionados, en su mayoría de apellido inglés, congregados en las oficinas de don Juan J. Mac Auliffe Purcell, echaron las bases del Coquimbo Foot-ball Club, precursor en la entidad aurinegra.

Fueron socios fundadores de esta institución: Juan de Dios Richards, Juan J. Mac Auliffe, Alejandro Baird Kerr, Carlos Fell Bonilla, Juan Gordon, Samuel Kemp, Mateo G. Pollock, Alfredo Chirgwin Barrios, Juan Hart Williams, Ricardo J. Bawden, Marius Virgilio (francés), Benjamín Arcos, Ricardo S. Chellew, Carlos Parker Trevena, William Lloyd, Ricardo Davis, Samuel Chapman, Juan S. John, Richard W. James, Geo Mac Donald, Ricardo Bahamondes Vega, Oscar Thomas, Alfredo Steel Crawford, Alberto W. Gass, Juan Gore y William Cuthbert. Eligióse presidente a don Alejandro B. Kerr; secretario-tesorero al senor Juan de Dios Richards, y capitán del equipo a don mateo G. Pollock.

No me diga...¿Y fue este equipo el que viajó a Valparaíso en 1896?

Exacto. Y verdad inconcusa es que la expectación que concitó ese cotejo superó todo lo imaginable. Al cabo de intensos preparativos para cumplir con su "sueno dorado", el Coquimbo Foot-ball Club trasladóse a Valparaíso en el vapor Pizarro. Era la primera ocasión en que un club provinciano dejaba su terruno para medirse con otro distante.

El jueves 15 de agosto tuvo lugar ese gran acontecimiento deportivo en la cancha del Valparaíso Sporting Club de Viña del Mar. Después de una renida brega, Valparaíso se impuso por tres tantos a dos. Nuestra oncena alineó como sigue: Goalkeeper: William Cuthbert; backs: Richards W. James y William Lloyd; halfbacks: Alfredo Chirgwin, Alfredo Steel y Oscar Thomas; forwards: Mateo G. Pollock, Ricardo Bahamondes, Alberto W. Gass, Carlos Parker y Carlos Fell.

La revancha se jugó ese mismo ano en la Pampilla, en dos partidos. El 19 de septiembre ganó Valparaíso por dos a cero; el 24 empataron a cero. Unas cuatro mil personas presenciaron los encuentros. Pese a las derrotas, el empate despertó un entusiasmo bárbaro y el fútbol prendió con tal fuerza, que en breve aparecen en escena nuevos clubes.

En oposición a los "extranjeros" del Coquimbo F.B.C., los portenos fundan el Nacional F.B.C.; quienes eran partidarios de la unión entre ingleses y criollos, organizan el Obreros F.B.C.

¿Y qué me dice de la creación de la Coquimbo Foot-ball Association?

Ese es otro cuento. Ello debióse a la iniciativa del sabio don Ricardo E. Latcham. En llegando a La Serena, en 1897, revolucionó el medio deportivo. Al entrar en contacto con los senores Juan Chirgwin B., Juan A. Iribarren, David Pulido I., Benjamín Mahan, José M. Larrahona, Arturo Orvens y otros, fúndanse a mediados de ano tres clubes: el O'Higgins F.B.C. –que pasó a denominarse Serena Sporting Club-, el Liceo Atlético y el Companía F.B.C. Y bien que Mr. Latcham mantuviese muy cordiales relaciones con los dirigentes de Coquimbo, el 15 de abril de 1898 los invita a crear la Coquimbo Foot-ball Association, a fin de iniciar competiciones anuales con los siete elevens que por entonces existían en la ex provincia de Coquimbo.

Presidente de la novel institución fue elegido dos Juan A. Iribarren Cabezas y secretario don Ricardo E. Latcham Cartwrigth. El primer partido que se jugó bajo las reglas de la Foot-ball Association entre los seleccionados de Coquimbo y La Serena, tuvo lugar el jueves 19 de mayo de 1898.

Coquimbo superó a su vecina por cuatro goles a cero. Los equipos formaron así:

Coquimbo:

Goalkeeper: William Parker; backs: Oscar Thomas y Juan Hart; halfbacks: Alfredo Chirgwin, Juan Gore, William Lloyd, forwards: Carlos Parker, Juan Jenkins, Alberto W. Gass, Ricardo Davis y Pastor J. Gallardo.

La Serena:

Goalkeeper: F. González; backs: M. González y J. Chirgwin; halfbacks: M. Crovari, E. Bolados y N. Pena; fprwards: D. Pulido, S. Parker, J. Williams, J.J. Inch y R. Latcham.

Como el senor Latcham fuese de la región, La Serena perdió interés en participar en dicho campeonato y la Coquimbo Foot-ball Association quedó integrada únicamente por clubes de Coquimbo, cambiando su sede a este puerto a principios de siglo.

Muy agradecido. ¿Desea agregar algo más don Pedro?

¿Cómo no?... Shoot goal, come on Flora!


De "Tradiciones y Episodios de Coquimbo". Pedro M. Alvarez Pavez. Ediciones Angelus, Corporación Santo Tomás, La Serena. 1991.

 

 
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